La gestión y conservación de la naturaleza afronta nuevos desafíos derivados del cambio climático que transforman las necesidades del trabajo en las áreas protegidas. Incendios, despoblación o nuevas demandas sociales requieren perfiles cada vez más preparados y capaces de abordar realidades complejas.
Hablamos con María Muñoz, de la Fundación Fernando González Bernáldez, sobre cómo está evolucionando esta formación y qué perfiles demanda hoy el sector ante estos nuevos escenarios.
Desde la Fundación Fernando González Bernáldez estáis llevando a cabo dos proyectos Empleaverde+, ¿en qué consisten los proyectos “ESCUELA DE ÁREAS PROTEGIDAS I y II”?
Los dos proyectos de ESCUELA DE ÁREAS PROTEGIDAS desarrollan un programa formativo innovador y ambicioso que iniciamos en 2025 para apoyar, desde el ámbito de la formación de las personas, a los espacios protegidos. Es decir, tratamos de ayudar a mejorar las capacidades de los profesionales para que, a su vez, ello mejore la eficacia de los parques y espacios protegidos en el logro de sus fines de conservación y sostenibilidad.
Bajo este nombre de “Escuela de Áreas Protegidas” hemos canalizado y enmarcado toda la experiencia acumulada en proyectos de formación que tenemos, desde hace más de 25 años, trabajando con el mundo profesional “real” de los espacios protegidos, a través de la colaboración permanente de nuestra Fundación con EUROPARC-España.
Para ello, ofertamos diferentes niveles. Hay cursos temáticos y seminarios avanzados, para trabajadores y profesionales, pero ofertamos también cursos de iniciación para personas desempleadas, de modo que mejoren su preparación para irse incorporando al mundo profesional de la conservación.
Los formatos y metodologías están ajustados a las temáticas y los niveles de los cursos y a las personas destinatarias, pero todo el planteamiento se basa, aunque sean cursos online, en el intercambio y el aprendizaje colaborativos, que son la base del trabajo de EUROPARC-España y la Fundación. No se trata de cursos enlatados, son interactivos. Combinan el trabajo personal con metodologías participativas, seminarios, webinarios, todo ello siempre siendo realistas y adaptándonos al tiempo y la disponibilidad de las personas que trabajan en las áreas protegidas.
Con los dos proyectos “Escuela”, lo que hemos hecho es dar un paso más, y nos estamos posicionando claramente como la referencia para las personas que trabajan o quieren trabajar en el mundo de la conservación y que quieren encontrar formación de calidad.
¿A quién va dirigida esta capacitación y por qué es importante capacitar a estas personas?
Nuestro proyecto está dirigido a personas que trabajan o quieren trabajar en la conservación de la naturaleza y el avance hacia la sostenibilidad, y más específicamente al ámbito profesional de las áreas protegidas, es decir, parques naturales, nacionales… pero también espacios protegidos por instrumentos internacionales como las Reservas de la Biosfera, las Geoparques y por supuesto la Red Natura 2000, que se extiende por todas las comunidades autónomas.
Cuando pensamos en las personas gestoras de las áreas protegidas, habitualmente las identificamos como parte de las administraciones públicas, lo cual es correcto, pero eso es sólo una parte de todo el mundo profesional alrededor de estos espacios. Hay gente funcionaria, pero también personas de consultoras, empresas de educación ambiental, empresas forestales, etcétera, y a todas ellas estamos tratando de llegar con estos proyectos.
¿A qué formaciones se puede acceder y cómo pueden inscribirse las personas interesadas?
Toda la formación se publica en la web de la Fundación Fernando González Bernáldez, así como en las redes sociales y el boletín de EUROPARC-España. Hay una web principal donde se recoge toda la información y se indican los plazos y procedimientos de inscripción.
En estos momentos llevamos, entre los dos proyectos, una decena de cursos realizados o en curso, pero siempre mantenemos abiertas nuevas convocatorias. En los próximos meses, por ejemplo, se abrirá la inscripción para nuevos cursos en temas tales como gobernanza, cambio climático o salud, entre otros, siempre en relación con las áreas protegidas.
¿Qué nuevas actuaciones habéis incorporado al programa en su segunda edición?
Pues hemos tratado de afinar o enfocar más algunos temas, especialmente en relación con cuestiones que han adquirido especial relevancia en tiempos recientes. Por ejemplo, en los cursos dedicados a la comunicación en espacios protegidos, hemos planteado específicamente el enfoque que tiene que ver con situaciones de crisis, desastres naturales o fenómenos climáticos extremos. O en la formación relativa a ecosistemas forestales planteamos en concreto las relaciones entre bosques y cambio climático. También se ofrece formación sobre otros ámbitos relevantes o emergentes, como gobernanza, salud o emprendimiento.

¿Cuál es el principal reto a la hora de gestionar áreas protegidas?
La gestión de la naturaleza y las áreas protegidas es una tarea compleja, implica tomar decisiones que afectan no solo al medio natural, sino también al social. En las áreas protegidas y su entorno viven muchas personas. Los profesionales que trabajen en y para las áreas protegidas necesitan por ello una formación muy completa, no solo en ciencias sino en aspectos sociales, lo cual no se consigue ahora mismo fácilmente en el sistema educativo reglado. Además, con el cambio climático, el despoblamiento y la transformación del mundo rural y sus paisajes, aparecen nuevos retos que tienen que afrontarse.
¿Cómo está cambiando el trabajo de los profesionales de las áreas protegidas ante fenómenos como el cambio climático, los incendios o el despoblamiento rural?
Pues, continuando con lo que comentábamos hace un momento, estos cambios y nuevos retos plantean, entre otras cosas, la necesidad de reforzar la parte social del perfil profesional de las áreas protegidas. Sus profesionales tienen que incidir positivamente en los territorios y en sus dinámicas socioeconómicas, a menudo afectadas por este tipo de tensiones, incendios, despoblamiento…
Desde la Fundación y EUROPARC-España, tenemos contacto directo con las personas que trabajan en las áreas protegidas. Realizamos cuestionarios y sondeos periódicamente para ver cuáles son sus demandas. Por ejemplo, cuando empezó a desarrollarse Natura 2000, había una fuerte necesidad de formación en planificación, seguimiento y evaluación. Ahora son los temas relacionados con el cambio climático, la comunicación o la educación ambiental, o también los relacionados con el nuevo reglamento de Restauración de la Naturaleza.
¿Qué balance hacéis de los resultados obtenidos hasta ahora?
Desde que comenzamos los proyectos de la Escuela de Áreas Protegidas han participado en su oferta formativa cerca de 400 personas de todas las comunidades autónomas, con una mayor participación de personas de la Región C del FSE. Por cada plaza ofertada se han recibido el doble de solicitudes, lo que indica que estos proyectos cubren una demanda real entre los profesionales del sector y otras personas interesadas.
El proyecto atiende también a la creciente incorporación de las mujeres a estas áreas profesionales, y contribuye a la igualdad de oportunidades y la reducción de la brecha de género. Hasta el momento el 65% de las personas participantes han sido mujeres.
También se promueve la capacitación de jóvenes, lo cual contribuye a reforzar las oportunidades de futuro en territorios rurales, donde mayoritariamente se localizan las áreas protegidas. De esta manera se pretende impactar de forma positiva en áreas extensas de nuestro país que tienen un contexto de dificultades y despoblación. El 55% de los participantes corresponden a residentes en municipios con áreas protegidas o clasificados como zonas rurales o municipios transición justa. Y el 65% pertenecen a los grupos priorizados de jóvenes o bien mayores de 45 años.
Algunos de los cursos han registrado niveles de demanda realmente altos, que triplicaban o cuadruplicaban las plazas ofertadas. Pensamos que este éxito tiene realmente que ver con los contenidos de los cursos y su ajuste a demandas actuales, ya que no se trata de una formación que dé puntos directos para oposiciones o concursos de la administración. Además, la tasa de abandono es mínima, lo que de nuevo sugiere que hemos dado un poco con la clave de lo que la gente realmente necesita. La combinación de metodologías innovadoras y contenidos actualizados, adaptados a la realidad profesional de los destinatarios, junto con un ambiente interactivo, en el que las personas dialogan y aprenden juntas es la seña de identidad de estos proyectos. Esperamos continuar en esta línea, gracias al soporte que dan convocatorias como las de Empleaverde+.













